Si este placer prohibido tiene un castigo eterno,
Es un precio que
vale la dicha de tenerte
Y fundir en tu abrazo
el amor y la muerte
Charles Baudelaire
Ante ti la evidencia.
Abres más los ojos, como platos, observas tu pantalla, esperando
ver mi rostro.
Solo ves un papel con unas letras.
El mensaje escrito que un rato
antes te había llegado por el ordenador
y que tus ojos releyeron cientos de veces.
La hoja manuscrita la sostengo yo directamente
ante la cámara con una mano trémula,
unos dedos húmedos.
Unos dedos que han dejado una huella blanca en la hoja
Piensas sonriendo:
Sus dedos
Su propia mano
Miras al frente y sonríes.
Primero muy levemente, pero
cuando vuelves de nuevo a leer ese escrito en cada línea tu sonrisa se hace más
amplia.
Con la mano nerviosa te retocas
el pelo rebelde que se sale del
moño recogido. Sigues leyendo y …..
Piensas, Piensas:
“Jodido, como sabes
hacérmelo…..
Guías mi mano sobre
mi cuerpo,
Que es tu cuerpo,
Sabes….?
¡Cuánto sabes¡”
Sigues leyendo y coges tu café
con la otra mano, sorbes, bebes, saboreas, y sientes como,
caliente, muy caliente, baja por el interior de tu cuerpo
Tomar tu mano
Recorrerte los labios
Aprenderme tu geografía
Cada milímetro de ti
Probarte, besarte, lamerte
Entrar en tu cuerpo
Beberte por tus poros
Sentirte apasionada
En la yema de mis dedos
Perderme en tu mirada
Recorrerte con un solo beso
Quemas mi cuerpo ya en llamas
Aceleras el ritmo ya desbordado
De mi sangre, con
ansiadas caricias
Que tocan y elevan mi alma
Ven túmbate aquí a mi lado
Siente mi deseo vibrando por ti
¿Lo sabes?
Quiere perderse dentro de ti
Vamos, amore tócalo pruébalo
Explora mi pasión, vayamos
Más allá de la felicidad, prueba
Hoy será nuestro momento
Seremos uno dentro del otro
Un solo animal de cuatro
Piernas y cuatro brazos
Unidos por el fuego de la pasión…


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